A veces el fútbol es injusto. Otras veces no. Y ésta es una de esas ocasiones. Sí. Cierto que hayamos llegado más veces y que hayamos movido mejor la pelota. Pero también hay que reconocer la realidad: hemos suspendido de cara a portería, en la definición. Al fin y al cabo, los partidos se ganan introduciendo la pelota en la portería y nosotros no hemos sido capaces de hacerlo, al menos, un mínimo de las veces que hemos llegado. Por lo tanto, somos justos derrotados.
No obstante, no todo es negativo. También hay que fijarse en los aspectos positivos, aunque en este caso sean más los negativos que los positivos. El equipo sigue en progresión. Aunque suspendamos en coordinación, cosa fundamental, seguimos progresando, aunque algunos estén convencidos de que es al revés.
Al parecer, los galones y jerarquías internas del equipo no están claros todavía. Jugadores que no merecen ser titulares, mayor cantidad de minutos para miembros que no se lo merecen, un número ínfimo de minutos para otros que sí se lo merecen y la falta de respeto entre algunos compañeros, son sólo ejemplos de que éste equipo tiene graves problemas internos.
La plaga de lesiones, sanciones y ausencias no se ha notado como en un primer momento podía parecer. De hecho creo que se ha agradecido. Evidentemente, la baja del portero estrella es la excepción a este hecho. Por lo tanto, esta situación da mucho que pensar. Cada uno que saque sus propias conclusiones.
En el apartado confidencial, podemos destacar que, en cierta medida, este partido ha supuesto el principio del fin. No sólo en el apartado anímico del equipo, sino también en el apartado físico. Puedo asegurar que las lesiones pasarán más factura de la que ha pasado hoy. Pasará tanta que algunos jugadores no tendrán más remedio que reconocer quiénes son los que “tiran del carro”.